Argumentos para convencer
Argumentos para convencer

Argumentos para convencer

Todas las personas necesitamos, en un momento u otro argumentos para convencer. Somos seres sociales, nos comunicamos y necesitamos hacernos entender. Miles de momentos nos piden tener argumentos con los que convencer: al exponer un proyecto, presentar un nuevo producto, contar mis servicios; y mucho más al aconsejar, educar o pedir una actuación concreta a un miembro de la familia. Y en todos estos momentos comunicativos necesitas hacerte entender. Si no, lo que digas no servirá de nada. Argumentar para convencer es un arte, porque requiere elegir las ideas más adecuadas y combinar lógica y corazón. Hay algo de técnica y mucho de personalidad.

Recursos para argumentar bien

Existen 4 recursos que mejoran la comprensión del oyente y hacen más eficaces nuestros argumentos: sencillez, concisión, orden y estímulo suplementario. Estos cuatro elementos fertilizan el terreno de la comunicación: mensajes adecuados, que llegan de la mejor forma y son entendidos y aceptados por el oyente. Intentaré en estas breves líneas explicar cómo utilizarlos bien.

Sencillez

Hablar con sencillez requiere orden interior, claridad en la cabeza y paz interior. Se trata de tener claras las ideas que quiero transmitir y hacerlo sin complicaciones ni rebuscamientos. Para esto último necesitas dominio de ti: “para hablar bien hay que saber callar a tiempo”. Y saber escuchar. Si sabes escuchar puedes entender mejor a la otra persona y esto es lo que hace eficaz tu comunicación. Por tanto, escoger las ideas más eficaces en función del otro, utilizar las emociones de forma certera, y escuchar-pensar-hablar.

Concisión

Consiste en utilizar las palabras justas en el momento apropiado. No decir más de lo necesario. Para conseguirlo tienes que reflexionar: pensar bien lo que vas a decir antes de comenzar a hablar. Reflexionar sobre las propias ideas, lo que se quiere decir, te ayudará a ser conciso al hablar o escribir.

Callar no significa estar mudo…El recto callar es el contrapunto vivo del recto hablar. Va de la mando con él, igual que la operación de coger aire precede necesariamente a la de exhalarlo ¿O acaso se puede realizar la segunda sin la primera?

Romano Guardini

Esta reflexividad, además, ayuda a tener el tono de voz adecuado al hablar, porque lo que suena agudo y estridente refleja inseguridad y nerviosismo, pero lo grave se asocia a confianza y autoridad.

argumentos para convencer
En el trabajo la actividad argumentativa es muy frecuente

Orden

Estructura clara. Poniéndote en la situación del oyente podrás ordenar de tal manera tus mensajes que quien te escucha no pierda el hilo del discurso y te entienda sin dificultad. El orden implica tener toda la información precisa, el contenido y estructurarlo. Cuando ordenas tus ideas elaboras como un armazón que servirá de guía a tu oyente. Una forma de poner en práctica este orden es el “recurso de anticipación” que consiste en anticipar esquemáticamente los puntos que vas a hablar, para después ir señalando cada parte antes de explicarla con detalle. Esto facilita que quien escucha pueda ir creando imágenes claras en su mente, y logra la eficacia de tu discurso.

Estímulo Suplementario

Un orador interesante no adoctrina sino que inspira

Alberto Gil

Esto significa que lo eficaz no es dar las ideas servidas a quien te escucha, sino estimular su actividad cognitiva, para que su mente esté activa mientras te escucha y llegue a sus propias conclusiones. “Hablar no significa anegar con torrente de palabras el campo ajeno, sino mover cabeza y corazón del oyente para que extraiga sus propias conclusiones con la ayuda del orador” (Alberto Gil) Si con tus palabras logras que el otro no sea un mero consumidor de información sino que obtenga nuevas ideas, reafirme otras o encuentre soluciones nuevas, entonces habrás conseguido que tu discurso sea eficaz.

Para terminar, y no por eso menos importante, insistir en que hablar es un servicio a los demás. La intención que te mueva a comunicar es vital. Hoy en nuestro hablar se impone la utilidad por encima de la integridad. Se pone el énfasis en la capacidad para generar impacto, quizás por la falta de tiempo y el exceso de prisa. Pero para comunicar bien hace falta pensar, escuchar, proponer, servir… Todo esto hace de esta capacidad humana un maravilloso arte.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.